Cómo nace un agua termal
Todo empieza con la lluvia.
El agua se infiltra en la tierra y desciende hasta profundidades de entre 2.000 y 3.000 metros, donde el calor geotérmico la calienta hasta los 90-130 °C. En ese viaje disuelve los minerales de las rocas que atraviesa y, por efecto termosifón — el agua caliente pesa menos y sube —, asciende por las fracturas tectónicas hasta la superficie.
El régimen de descarga de estos sistemas geotermales es muy constante, porque sus reservas son muy abundantes. Por eso nuestro manantial no se detiene nunca: el agua fluye continuamente por el balneario, sin recircularse ni reutilizarse, y conserva intactas sus propiedades biológicas, físicas y químicas. Cada baño se toma con agua que acaba de llegar de la tierra.
Qué lleva dentro: composición y propiedades
El agua de Caldes d'Estrac está declarada de utilidad pública por sus propiedades curativas y terapéuticas. Su mineralización procede de los minerales graníticos de la cordillera Litoral, incorporados por sedimentación durante el ascenso. Químicamente es un agua nitrogenada, ionizada y azoada (gas radón) — propiedades delicadas, difíciles de mantener cuando un agua termal debe calentarse o enfriarse artificialmente.
Y ahí está nuestra gran singularidad: no tenemos que manipularla. Otras aguas termales brotan a 70, 50 o 20 grados y hay que ajustarlas para el uso humano. La nuestra emerge a 38,8 °C, la temperatura ideal para el cuerpo. De la tierra a la piel, sin pasos intermedios.
Estas propiedades hacen que esté indicada para problemas articulares y reumáticos, afecciones de la piel, aparato respiratorio y estrés. Te lo detallamos en las terapias con agua termal.
Un manantial único entre las cordilleras y el mar
Las manifestaciones hidrotermales de Cataluña aparecen en dos grandes unidades: los Pirineos y las Catalánides — las cordilleras Prelitoral y Litoral, separadas por la depresión Prelitoral. Su zona de recarga es el macizo del Montseny, y las aguas circulan en profundidad a través de las fallas.
El manantial que brota en Caldes d'Estrac se sitúa en el punto de fractura tectónica donde una falla pone en contacto la depresión del Vallès-Penedès con el Sistema Litoral, cerca de la riera de Caldetes, a unos 2.800 metros de profundidad. Su tronco termal está ramificado por la fracturación superficial: de la misma familia geológica nacen la Font Picant de Argentona y el manantial Titus de Arenys de Mar. Pero es aquí, en Caldetes, donde el agua emerge termal, constante y a la temperatura justa — y donde un pueblo entero creció a su alrededor.
Un pueblo que vive del agua caliente desde hace siglos
Caldes d'Estrac — Caldetes — lleva el agua en el nombre: caldes, aguas calientes. Alrededor del manantial floreció una de las tradiciones termales más antiguas de la costa catalana, y con ella un pueblo de veraneo que atrajo a artistas y visitantes ilustres. Hoy ese legado sigue vivo a pocos pasos del balneario: la Fundació Palau custodia una de las colecciones privadas picassianas más importantes de España, con obras de Tàpies, Miró, Barceló o Perejaume. Mañana de museo, tarde de agua termal: la misma combinación que sedujo a los veraneantes de hace un siglo, a 50 metros de la playa.
La misma agua, una fuente renovada
Hemos renovado la fuente del manantial para que el agua se presente como merece. Lo que no cambia es lo esencial: el mismo caudal y la misma temperatura que los análisis registran desde hace más de 200 años.
Esta agua no se explica: se prueba.
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